jueves, 19 de enero de 2012

Spaceman...

Y todo comienza así, das a alguien en pequeñas dosis libres de anestesia el poder de dar a tu corazón altos vuelos y a tus ojos largas noches.

Y no es que vengas buscando fulgores que llenen tu pupila sabiendo que más tarde será imposible distinguir color alguno, que no es el mundo más o menos solo por el destello de etérea felicidad, que no es la vida menos cuando no encuentras la efervescencia.

Quizá debas de olvidar aquellos nuevos planetas que intentabas descubrir en una mirada llena de astros que relucientes te prometían una nueva y prospera tierra en cual dejar crecer tus raíces, llevarlas al fondo de todo y nunca más abandonar el paraíso en la tierra.

Fijas la mirada en piedras de colores nunca antes inventados, descubres cada día uno nuevo, cada respiro y cada momento van llenos de descubrimiento, de ser, de estar… vivir en total libertad y plenitud de alma.

Sube tan alto como puedas, explora este tu nuevo hogar y entonces desciende suavemente con la plena seguridad de que nada cambiara tu mundo… Ana

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